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Los médicos que se visten con ropa informal en el trabajo pueden estar enviando inadvertidamente un mensaje erróneo a los pacientes, ya que la mayoría prefiere un vestuario formal, reveló un sondeo. Al parecer, la mayoría de los pacientes prefieren el aspecto formal del vestuario médico que aparecía en televisión en el pasado, en contraposición con el atuendo de médicos con traje quirúrgico que aparece en programas de televisión, como Sala de Emergencia. "Un proveedor (de atención a la salud) vestido cuidadosamente podría proyectar la imagen de que es meticuloso y responsable. De manera alternativa, un aspecto despeinado podría dar la impresión de descuido o desorganización", escribieron Matthew H. Kanzler y David C. Gorsulowsky, de la Universidad de California Stanford. En el estudio, 275 pacientes entre las edades de 24 y 60 años que acudieron a consulta en dos diferentes clínicas de dermatología en California, respondieron a un sondeo sobre las características físicas de los proveedores de atención médica. La mayoría de los pacientes "no tenían preferencia en relación con el género, la edad o la raza de su proveedor de atención médica", según el informe publicado en la revista Archives of Dermatology. Sin embargo, más de un tercio del grupo pensaba que los prestadores de servicios de salud deben evitar la colonia, las camisas abiertas, el cabello largo o las colas de caballo y los aretes. Al menos uno de cada cuatro pacientes prefirió el estilo de cabello tradicional para su médico, independientemente del género. Asimismo, preferían ver a su médica en falda, con un vestido o con pantalones de vestir. Una de las cuatro personas de este sondeo pensaba que el uso de zapatos tenis con trajes quirúrgicos no era adecuado para médicos ni médicas. "Basados en los resultados de este estudio y para dar mejor atención a los pacientes, los proveedores de atención médica (...) deben usar una identificación con su nombre, bata blanca y zapatos de vestir y evitar el uso de pantalones vaqueros, zuecos y sandalias mientras estén trabajando", concluyeron Kanzler y Gorsulowsky.

Archives of Dermatology 2002;138.