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El diagnóstico puede ser bastante difícil
en los pequeños y, la tendencia a la perforación es mucho
mayor que en los adultos.
La incidencia de esta enfermedad no es conocida, pero se estima que 4
de cada 1.000 niños menores de 14 años son operados anualmente
por presentar éste problema.
Se calcula que un pediatra muy activo recibe 1 ó 2 casos al año.
Una emergencia en un hospital de mucho movimiento, puede recibir hasta
3 casos por semana. La apendicitis es extremadamente rara en niños
menores de dos años y el pico máximo se encuentra en los
adolescentes (13 a 19 años).
La causa de esta enfermedad, es casi siempre la obstrucción de
la luz o lumen del apéndice vermicular, situado cerca del comienzo
del intestino grueso y cuyo aspecto nos recuerda al de una lombriz. La
obstrucción con frecuencia, es ocasionada por heces duras llamadas
fecalitos, que inflaman el apéndice, produciendo un característico
dolor abdominal. Las etiologías viral, bacteriana y parasitarias
también han sido sugeridas.
Por lo general, el niño tiende a agarrarse la región del
ombligo con la mano y el dolor puede ser del tipo cólico al comienzo.
Luego, este dolor se desplaza al cuadrante inferior derecho y se localiza
con relativa precisión en un punto medio de una línea que
une al ombligo con el hueso ilíaco (la cadera), que se conoce como
punto de Mc Burney.
Con el niño acostado sobre su espalda, al realizar presion con
los dos dedos sobre este punto descrito, se suscita un dolor de variable
intensa muy característico. Si bién esta maniobra puede
ser realizada por los padres, son los pediatras y en particular, los cirujanos
infantiles, los que en verdad pueden palpar el abdomen e interpretar lo
que está sucediendo. El dolor de la inflamación peritoneal
tiende a agravarse cuando el niño salta o mete y saca la "barriga".
En algunos casos, el paciente puede presentar fiebre baja y vómitos.
La presencia de diarrea no es usual y, nos haría pensar más
bien en un cuadro de gastroenteritis. Por lo general, la apendicitis conlleva
la pérdida del apetito.
Existen localizaciones atípicas del apéndice y dependiendo
de estas variaciones anatómicas. La situación del dolorpuede
ser diferente de la descrita. Así pues, en las llamadas apendicitis
retrocecales, el dolor se observa en la espalda (región lumbar
derecha). Existen variedades aún más complejas que hacen
casi imposible el diagnóstico de apendicitis antes de que se perfore
y provoque la llamada y muy temida peritonitis.
Con frecuencia, el cirujano puede dejar al niño en observación
y reevaluarlo 4 ó 6 horas después para diagnosticar con
más precisión. Para aumentar la certeza diagnóstica
los especialistas utilizan pruebas como hematología completa, examen
de orina y otras pruebas imagenológicas (rayos X, ultrasonidos).
Una vez esclarecido el problema, el tratamiento es realizar una apendectomía,
esto es, remover el apéndice mediante una cirugía.
El pronóstico es excelente, siempre que el diagnóstico se
haga a tiempo antes de que ocurra la perforación. Con todo, estadísticas
del Hospital de niños de Toronto, en donde se trataron 500 niños
con ruptura del apéndice y peritonitis, hubo solamente 3 muertes
(0.5%).
Como dato práctico, todo niño que presente dolor abdominal
de aparición brusca, localizado en la región abdominal derecha,
acompañado de vómitos y de fiebre baja, debe ser visto por
un médico.
Desgraciadamente, en medicina no todo es matemático y preciso y,
ciertamente, el diagnóstico de esta condición en niños
es bastante difícil.
Dr. Tony Manrique Guzmán (Centro Médico
Docente la Trinidad)
Revista Espacio Familiar - Octubre 2001.
Links de Interés: http://www.pedisurg.com/
http://www.tusalud.com.mx
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